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EL HOMBRE DE JENJIBRE
Érase una vez, en una casita en lo alto de una colina, una anciana que disfrutaba horneando galletas y pasteles. Una Navidad decidió preparar algo especial: un hombre de jengibre. Formó la masa con cuidado, le puso ojos de uva pasa, botones y un caramelo como nariz, y lo horneó.
Para su sorpresa, cuando estuvo dorado, el hombrecito cobró vida y saltó del horno, gritando que nadie podría atraparlo. Salió corriendo por el campo y fue perseguido por la anciana, un pato, un cerdo y un cordero, pero gracias a su rapidez logró escapar de todos ellos.
Al llegar a un río, se encontró con un zorro astuto. El zorro le ofreció ayudarlo a cruzar, y el hombre de jengibre, confiado, se subió primero a su lomo y luego a su cabeza. Entonces, el zorro lo atrapó con sus dientes y se lo comió, terminando la aventura del hombrecito.